CALIENTITAS

"5 METROS DE POESÍA" DE MIGUEL GUTTI

¿Es la obra de Miguel Gutti, “5 metros de poesía”, una interpretación, crítica o comentario a la personalidad y obra de Oquendo de Amat,...

LAS PREFERIDAS

sábado, 23 de junio de 2018

POEMAS DE MI LIBRO "PERREO"



Perreo es un poemario que recoge poemas escritos desde Junio 2018 hasta Agosto 2018. El libro es una reunión de reflexiones y anécdotas que buscan comunicarse con el lector de formas sugestivas. En este libro dejo de lado el formalismo, para centrarme única y estrictamente en los contenidos. Libro que considero maduro dado los temas que trato, al ceñirse brevemente sobre los constructos de la conciencia y la subjetividad. También hay poemas que hacen ejercicio de metaescritura, y alguno de ellos raya con textos que llamo terapéuticos. No hay muchos secretos o misticismo en él, salvo lo que el lector mismo se lo permita. Aquí una breve muestra.



FUEGO SOBRE HIELO

Quisiera tener un rostro
que lo explique todo1

Sin decir nada
me gustaría que la gente
lo entienda todo

El transcurso del tiempo
coloca sobre mi piel
tontos poemas

Al principio sabía
qué era poesía
Luego no me importó

Ahora, no sé lo que es poesía
o mejor dicho
no hay nada qué explicar

Mi rostro lo dice todo2
no dice nada



APOCATÁSTASIS

Invocar lo inútil con lo inútil
tiene su utilidad
Nada de silogismos, estoy jodido
para asistir
a eventos importantes

Me encanta derramarme
en los lugares menos visitados
Busco lo que no encontraré
esa es mi dicha

Un día quieres comerte al mundo
al siguiente tienes indigestión

Adoro la dimensión que habito
miro las cosas desde todas partes
y a veces no miro nada

Yo elegí este lugar
no me interesa estar vivo
tampoco muerto



SANTUARIO

No me hables de cosas que te parecen grandiosas
Háblame como si fuesen grandiosas

Háblame sencillamente
y el brillo en tus ojos me dirá

Si lo que es importante para ti
En verdad vale lo que dices

Mira, puedo enseñarte un par de cosas
No me hagas caso pero escúchame

Hagas lo que hagas siempre te arrepentirás
Te pase lo que te pase será temporal

No hay nada que pueda hacerte tanto daño
Como el que tú mismo permites

Ah, se me olvidaba, haz lo que quieras siempre14
es uno de los placeres más baratos

Sigue bien estas instrucciones
Morirás igualmente



AVE ARCO IRIS

Los muertos nos dejan solos.
Hacia una sabiduría se fueron
su lenguaje es el silencio
y es otra lengua la que los hace hablar.
Dentro de nosotros habitan
y los escuchamos como si habláramos
con nosotros mismos.

Duro es el paisaje de vivir.
Dulce y a menudo suave, y agrio.
Las tramas de lo posible se entrecruzan
nuestra conciencia cambia de color
nuestro rostro revela lo que callamos
Uno se tomará la vida
como mejor le plazca.

Así ha sido siempre, y así será
Repite: soy mi ave y mi jaula
Pero también puedo ser
cielo , bosque
el universo mismo.



CANCIÓN PARA UNA AMIGA DEPRIMIDA

Si tan solo con follarte
pudiera llenarte de alegría
Si con chupar tus pezones
y apretar tus nalgas
te hiciera sonreír.
No basta con drogarnos
y beber hasta hacernos nada
El tiempo, cruel amigo
nos recuerda las deshoras

Te levantas, comes, cagas
Duermes, y haces de esa cama
una tumba prematura
Estás enferma, amiga
y pronto morirás
Ni siendo colibrí, buey
o serpiente
podré sanarte el corazón

No hay cortejo
ni ofrenda que te devuelva el color
Combates con fuerzas
que te pertenecen
Yo solo puedo prometerte
flores y vivir tus sueños
cuando ya no estés
por si mueres

Pero si te levantas
si una vez más
enderezas tus huesos
y tensas los músculos
Ven, estoy cruzando la puerta
combatiendo
en primera línea
con este mundo
  
que tanto daño nos ha hecho




martes, 5 de junio de 2018

SOBRE "NUESTRA SEÑORA DE LAS NUBES"



La Pequeña compañía Pujante se ha dado el lujo de poner en escena “Nuestra Señora de las Nubes”, pieza teatral del argentino Arístides Vargas, a quien no conozco, pero cuya calidad literaria no voy a poner en duda ahora. Se trata de una obra que desarrolla el exilio de la lucidez y denuncia la decadencia ética de un país que bien podría ser el nuestro. Aplaudo el trabajo de estrenar esta obra que una ciudad tan insípida como Tacna, destartalada por la ignorancia, el conformismo, y la impunidad, necesita. La pieza me ha parecido comprometida y pedagógica ya que no se enmarca en el reportaje, el talk show o la quijotada; es de esas obras que apuestan por deslumbrar en vez de adormecer. A través del humor y la ironía, narra el origen y miseria de una nación que se pudre desde dentro. Llama la atención que la obra se burle de la moral imperante de un país ambivalente e hipócrita, que se somete y forma parte de un fin común: la injusticia.

Hablemos de esta versión que “La Pequeña Compañía Pujante” presenta; que me ha parecido brillantemente simplista y minimalista. Y con esto quiero decir que se ha tratado de economizar los recursos sobre todo de producción sin que signifique mutilar el espíritu de la obra original. Pues de los 12 actores que necesita la obra, se han utilizado solo 4 actores para representar los diferentes roles y matices de personajes que esta obra reúne. A eso hay que agregar que el escenario, la vestimenta y la utilería se dejó de lado para sugerirlo apelando a 4 mantas blancas, sacos de vestir, dos tabloides de madera y las pantomimas de los actores. Sin olvidar que la música, el audio y la iluminación fueron poéticamente tenues. Esto quiero decir con simplista y minimalista, pues sin desmerecer, se apuesta por ante todo aprovechar el mínimo de recursos materiales para presentar la sencillez intensa de una narrativa que brilla por sí misma debido a un guión adecuadamente interpretado, y que se ve muy bien en esta adaptación.

Mención aparte merece el comentario a los actores, quienes hicieron un buen trabajo al mostrar su repertorio y experiencia para transportarnos a las diferentes atmósferas (clima social) de ese país tan realista y fantasioso que es Nuestra Señora de las Nubes. Me ha parecido versátil y dinámica la participación de los 04 actores, quienes, unos más experimentados que otros, hicieron muestra de un lenguaje corporal y gestual que calza con lo vívido y natural, nada de plasticidades. Así han sabido aportar vida propia a cada uno de los personajes que a lo largo de la trama fueron apareciendo e interactuando, dando esa continuidad narrativa que necesita la obra, sin caer en la incoherencia o el lapsus. La única vez que sentí un breve lapsus fue debido a la aparición de una de sus actrices en 03 escenas continuas con diferentes personajes, que sin desmerecer su actuación, sencillamente fue un minúsculo error técnico. Mis felicitaciones a “La Pequeña Compañía Pujante”. Su adaptación de “Nuestra Señora de Las Nubes” es recomendable.

domingo, 6 de mayo de 2018

EN TORNO A WIÑAYPACHA



El estreno de Wiñaypacha (Catacora, 2018) en las salas de cineplanet, probablemente se ha tornado en un evento intrusivo para muchos acostumbrados a consumir un cine comercial que permite la excreción facilista de emociones pasajeras. Sin embargo, Wiñaypacha, es más que un suceso mediático o una curiosidad por estar enteramente en idioma aymara o haberse estrenado en la misma semana que Infinity War. Los temas que desarrolla pertenecen a la descomposición de la cultura aymara, la vida en pareja bajo la cosmovisión andina, y la miseria de la ancianidad abandonada. El argumento no es solo simplista: es la voluntad insistente de su director de querer mirar con ojos propios una partícula elemental que compone a un Perú invertebrado. El director renuncia a una técnica acostumbrada a servir el lenguaje cinematográfico según cánones taquilleros, para dar paso a la poética de la imagen, haciendo de los paisajes y fondos que acompañan a la pareja de octogenarios (Willka y Phaxi), un personaje más, la madre tierra. En Wiñaypacha el tiempo y el espacio quedan anulados para mostrarnos un pedazo de realidad suspendida más allá de cualquier marco teórico. Los personajes no abundan, y la trama brilla por la ausencia de los mismos, dando mayor protagonismo a la pareja de ancianos, focalizando los sentidos y la percepción a los amplios matices psicológicos que se vive en los andes mediante la imagen continuamente superpuesta del hombre con su medio. Y a pesar de que el filme y su trama anunciaban un posible indigenismo o aymarismo, se trata horizontalmente del peso y valor de una historia que necesita ser contada, y cuyo director no vacila en arrojar al público de las formas que se le ha apetecido, desde una crudeza poética, que no aspira a nada más que mostrar y dejar en suspenso al espectador para que este finalmente decida cómo catalogar al filme. Tal imagen la podemos ver en el final abierto, cuando Phaxi luego de la pérdida de su esposo Willka, toma las cosas que le quedan para dirigirse a algún lugar que podría ser nosotros mismos, sí, así es, Phaxi, decide viaja hasta nuestro interior para mover y poner en orden lo que encuentre a su paso. Sería una pena que viéramos en Wiñaypacha un cine que hay que apoyar porque sí, por ser aymarista, o anticapitalista. Seria una mezquina forma de clasificar y construir un cine peruano que se deja llevar por ideologías antes que convicciones personales. Wiñaypacha remueve las fibras más hondas de un espectador que tiene en sus venas una realidad directamente conectada con la de los personajes y cultura aparecida en el filme. Quizá el estreno de Wiñaypacha en Cineplanet quedé como una curiosidad a pie de página, sin embargo, la calidad, la dirección, la temática y el argumento quedarán impresas en los ojos de quienes vemos en el cine algo más que centros de entretenimiento, pues el cine siempre es un viaje onírico al inconsciente humano, depositario de imágenes que reprimimos o fantaseamos, y que tarde o temprano surgen de manera abrupta sobre la realidad en la que abrevamos.

viernes, 4 de mayo de 2018

¿TRES TRISTES TIGRES? DE LA LITERATURA TACNEÑA




Personalmente Tacna es un cero a la izquierda en materia literaria, no porque escaseen los autores, o porque la calidad de sus publicaciones sean ridículamente mediocres, sino porque carecemos de crítica, de comentario, de opinología, de circuitos, recursos o medios para difundir el análisis y la interpretación de textos. Debido a cierta actitud autista en los creadores literarios, me parece necesario comentar no solo el ideario intelectual de los literatos, sino también la actitud autista de no querer saber más allá de lo que su propia literatura quiere saber.

Analicemos por ejemplo el discurso y actitud de los 3 invitados a las ponencias sobre actualidad poética, narrativa y teatral de la región, que contó con la presencia de Dorian Céspedes, Freddy Gambetta y Torres Gárate, todos ellos renombrados por su recorrido literario, respetados y no respetados por sus publicaciones, pero eso sí, sin ganas de querer jugar al intelectual, pues está de moda ser intelectual sin aparentarlo, algo que a mi parece es inconcebible; y no quiero ser sartreano con esto, pues no pretendo obligar o sugerir que el literato tenga un deber o misión literaria para con su sociedad y tiempo. Veamos.

A Dorian céspedes le tocó plantear un tema sobre teatro, y empezó a excusarse de no poder brindar un panorama crítico sobre la dramaturgia o teatro tacneño, pues no se siente especialista en el tema, ya que no se considera científicamente riguroso para empeñar el alma en comentarios sobre otros autores y obras. De modo que en lugar de ello prefirió hablar acertadamente de su propia obra y trayectoria como autor, proponiendo que el teatro debe emular a la prensa, pues no contentos con que la prensa nos llene de titulares sobre violencia y discriminación, nos plantea que el teatro debe hacernos sentir, llorar, indignar de una manera más, por así decirlo, académica e intelectual. No olvidemos que también calificó al cardumen de dramaturgos como “teatro literario”, que no tiene nada que ver con el teatro actuado o el vivencial, o como él cita, la “corriente postdramática”; con esto sus palabras dejan ver un cierto repudio por lo escrito, a pesar de que sus guiones dependen mucho de la escritura, está claro que se inclina por el oralismo y sus derivados. En este punto habría que recordarle que el teatro actuado, como la televisión, el cine, la pintura, y todo lo visual, privan parcialmente de la imaginación, pues al brindar imágenes ya confeccionadas, el espectador solo se sirve de ellas para desarrollar una argumento finito, a diferencia del texto puro, cuyo poder radica en lo que el lector agrega para completar lo que la actuación solo llega a sugerir. Fuera de eso, llama la atención que lamente no tener tanto poder como un Paolo Guerrero para influenciar a las masas a que consuman teatro; podemos entender por qué no lo tiene, si sigue mirando de soslayo al estudio del teatro regional, y a la educación del público; de hacerlo, probablemente le ayude a diseñar mejores estrategias para que sus obras sean algo más que eventos culturales.

El segundo en tomar el micro fue el tan repetido, y con justa razón, cronista de Tacna, Freddy Gambetta para que como poeta, desarrolle un tema sobre poesía y afines en la región. Con la edición de Antología de Poesía Tacneña en mano, del autor Segundo Cancino, no sin antes recomendar que poco podía agregar al análisis de la panorámica poética de Tacna, anunció que hablaría de las grandes omisiones que se hizo en esa antología del vate. Toma vuelo y empieza a lanzar verborrea y frenesí que podemos resumir en unas cuantas preposiciones. Número 1) Todo pasado fue mejor, lean a Federico Barreto y al grupo Letras, el modernismo de su época. Número 2) Nunca hubo un reconocimiento a los poetas tacneños, Tacna no existe en las antologías. No se acuerdan del poeta Ricardo Jaime Freyre, tacneño continental. Número 3) Los jóvenes tiene hoy en día acceso a mucha información y literatura, no me hagan preguntas, ya saben lo que les voy a responder. Tales premisas me parecen comprensibles, sin embargo, hay algo que no considera el afamado Freddy Gambetta, y estos es 1) la literatura del siglo XIX y en parte la del siglo XX, poco tiene que ofrecer al lector de hoy, y 2) la actitud con la que el lector se aproxima a la literatura hoy en día varía de la forma en la que las generaciones pasadas lo hacían. De modo que sería algo imprudente y contraproducente acudir a las literaturas del pasado si no hay esa intencionalidad existencialista que hace de los humanos hombres y mujeres, pues muchas personas maduran en base a pedazos literarios para abrevar y definir el sentido de sus vidas. Y en todo caso, conviene recordarle que su repulsión hacia los jóvenes, se nota en la manera en que se dirige a ellos, en calidad autoritaria, y sobre todo no empática. Esperemos que Gambetta se reconcilie con la juventud, a través de una escucha activa, algo que muchos intelectuales de la localidad carecen.

Finalmente, el último en intervenir, fue Juan Torres Garate, con un collage sobre narrativa en la región. Empezó puntualizando que la narrativa tacneña al ser, según él, amplia, se resignó a no investigar y, en calidad de docente de ciencias sociales, a pesar de ser un narrador con trayectoria, solo esbozaría algunas anotaciones. Es así que empieza a citar y recomendar el trabajo de Calderón Albarracín, para una amplia revisión de la narrativa tacneña del siglo XIX al siglo XXI, en dos tomos. Libro en el que por cierto, es el prologuista, y por ello mismo, se dispuso a leernos partes para incidir en las ventajas de la narrativa literaria. Según él, la literatura desarrolla la fantasía como un elemento transfigurador de la realidad, introduciendo dos elementos “deliciosos”, el desasosiego y la ilusión. Más allá de estas ilaciones, Torres Gárate elaboró una lista de comentarios críticos sobre la pésima educación literaria en las universidades, la pobre difusión de los libros por autoridades y editoriales, y el escaso estudio que se hace de la literatura regional. Tal como apunta irónicamente, Tacna no es una tierra de narradores, a diferencia de los poetas, que abundan mediocre o lúcidamente. Esto hace que Gárate refunfuñe sobre la falta de una tradición narrativa en Tacna, debido a una serie de negligencias colectivas que podemos enumerar de la siguiente manera: no hay cursos o talleres de creación literaria, la educación literaria en las universidades atosiga y ahuyenta a jóvenes lectores con lecturas pesadas (La Odisea), la escases de librerías del alto nivel en la ciudad, y el alto precio que las editoriales locales manejan para la publicación de libros. Todo esto, como parece sugerir Torres Gárate, desfigura y aniquila la tentativa de generar un circuito o corredor literario de vanguardia, cosa que empeora con la falta de interés en estudiar autores y obras regionales desde la Universidad.

Dicho esto, se puede increpar varias cosas a los autores de la mesa y a los organizadores, sin embargo, no hay que dejar atrás el saludo a la labor y esfuerzo titánicos que le ponen los implicados para desarrollar temas literarios con la finalidad de darnos al público eso que tanto falta, una educación literaria de nivel que siembre interés y pasión por la lectura y escritura. Desde mi punto de vista, más allá de las observaciones que he anotado a manera de crítica constructiva, pienso que los autores de la mesa han respondido cada uno a su manera según su idiosincrasia, y eso es más que válido. No se puede echar lodo a la actividad noble de difundir ideas, por más que estas nos parezcan desfasadas, erróneas o presuntuosas. Mi texto está estrictamente diseñado para que entre intelectuales y anti-intelectuales prevalezca un dialogo activo donde hay que aprender a escuchar al otro, y no solamente quedarnos con nuestra pequeña zona de confort.

viernes, 22 de diciembre de 2017

APUNTES EBRIOS "SOBRE LA PARED"



No hay necesidad de fuego. El infierno son los otros.
Jean Paul Sartre

Nunca está de más que el teatro local nos recuerde una moraleja de la lógica sartreana, la mirada del otro como un muro, pared, obstáculo; desarrollada similarmente en un libro que ya no es necesario revisar, y cuya tópica la encontramos a flor de piel en las calles, desde que uno intenta zamparse en la fila, o cuando buscamos asiento en los buses. Para la obra de teatro que vamos a comentar, esta mirada hostigante del otro, aplica para su argumento lésbico de una pareja cuya conducta afectiva y sexual se alejan de la norma cultural e ideológicamente establecidas.

Veamos. Tal vez la moraleja en “La pared”, sea la de: “Oh rayos, miren, somos unos malvados. Nosotros, la humanidad, somos los que juzgamos y censuramos las conductas de otros, justamente porque envidiamos esas manifestaciones de las que no podemos ser parte, y por ello mismo, al ser imposible formar parte de un goce que no entendemos ni podemos practicar, detestamos esas conductas. Y no contentos con eso, pedimos que se condenen. Porque aquí nadie puede amar más que yo, aquí nadie puede ser feliz más que yo, aquí nadie puede ser tan idiota como yo”. Pero vamos, el pequeño espectáculo que resulta “La pared” es más que la puesta en escena de una moraleja que podemos rastrear desde los postsocráticos, pasando por Sade, Freud, llegando a Sartre y Lacan.

Algo que parece preciso señalar, es que hay una siniestra, ingenua y aburrida ambivalencia en la estructura de los espectáculos intelectoides del siglo XXI, una tendencia a la personalidad múltiple, que se explica del siguiente modo. La perversa convivencia de estructuras antagonistas, que a diferencia de la integración yinyanesca, viven para satisfacer las dos caras de un mismo espectador: una tendencia a la mera expectación con sus sensualismos contemplativos, que se coronan mediante la risa o placer; y la otra, una parábola cognitiva de tendencia reflexiva y crítica, diseñada para inocular conciencia, como correlato. De esto mismo parece hacer eco los comentarios del director de “La pared”, al proponer las artes escénicas como alternativa seria y real a la televisión o internet, optando por una especie de activación sensorial e intelectual en el espectador.

A mi parecer, “La pared” es una obra asimétrica y polifónica de corte socioterapéutico que desarrolla el incipiente e invisible tema de la exclusión y condena de la conducta lésbica, en medio de una sociedad hipersensible y fóbica a la felicidad del otro, en clara descripción psicotopográfica de cualquier ciudad con poca tolerancia a la frustración. De argumento sencillo e imperceptible de seguir, debido a los recursos de los que se vale para atrapar al público. La inventiva y performance de la obra, aportan una experiencia que se puede acompañar con un mojito barato y subtítulos a gusto. Mención aparte merece la vestimenta y maquillaje, el léxico corporal, las coreografías con TDAH, y el uso dramático de la percusión que recuerda al uso de la misma en Birdman de Irrañatu.

TOMÁS ANGULO Y LA PSICOLOGÍA COMO ESPECTÁCULO



Resulta bizarro plantear a Tomas Ángulo como el adalid trucho de un movimiento que haría llegar la psicología a las masas, vía televisión o libros de autoayuda. Para muchos, este sujeto más cercano a un personaje de telecomedia, es el típico ejemplo de las personas que se venden a la televisión por dinero, fama y poder, de modo que la psicología (si psicología es) de Tomas Angulo ha pasado a ser una alternativa de pseudoanalisis, predicción y crítica a los métodos astrológicos, tarotistas y chamanísticos que día tras día comentan el comportamiento de Chollywood. Quizá con Tomas Angulo estamos hablando de un adagio que la psicología barata hará en la televisón acaparando todas las pantallas, anunciando de este modo el fin de las parapsicologías.

Quien conoce un poquito de psicología, sabe que los sofismas que Tomas Angulo suelta en entrevistas, intervenciones de espectáculos, libros de autoayuda y stand ups, no son más que pequeñas pastillas de psicología popular que difícilmente exploran el grueso profundamente téorico de la psicología como ciencia aplicada. La psicología que Tomas Angulo divulga, es un producto enlatado made in china, un fastfood que más que proveer nutrientes, tiende a solamente endulzar el paladar y llenar de tejido adiposo las vías sangúineas del seso. Basta con ver el material escrementicio de su bibliografía liliputiense, donde no solo se niega la psicología aplicada, sino que también se la cholifica, volviéndosela así una psicología de barrio, con calle, como dirían los antropólogos urbanófilos.

En su segunda visita a Tacna, Tomás Angulo, reconfirma su séquito de seguidores ansiosos por sonsacarse una risa a costa de proyectarse en las piruetas escénicas y frases incompletas que propone, pleno de verdades a medias que ensaya y salpica al público. Al parecer, para satisfacer a un público ávido de espectáculo y educación, a Thomas Angulo solo le hace falta verter en una licuadora un puñado de enunciados sobre neuroquímica hormonal, conducta de pareja, moralina cascarrabia, palabras soeces, piruetas corporales, y un rostro que tiene como fondo “la vida es un carnaval”. Con esto “llega” a la gente para hacer que rebalse de risa y jerigonza. Ni qué decir del uso indiscriminado de estereotipos excluyentes tanto del varón como la mujer.

Y es que desde siempre el amor (que es un proceso psicológico más con base neuroquímica), ha sido un negocio, y por lo tanto, la psicología del amor, no puede dejar de serlo, debido a una ingenua demanda del público que todavía se traga obligatoriamente los metarrelatos de un final feliz basado en la pareja ideal. Para ello basta proponer que la risa que resulta del contacto con el uso humorístico de caricaturas y viñetas maritales, provoca efectos terapéuticos en esas parejas que han sido estafadas con el cuento del matrimonio por amor. De esta manera opera el artilugio que convoca a unos cientos de personas que compran boletos para acudir no al psicólogo de las relaciones de pareja, sino al personaje que aparece en televisión, y que dice cosas chéveres y graciosas.

Independientemente de que la risoterapia grupal que Tomas Angulo propone agotando un humor muy peruano consistente en soltar de cuando un mierda o carajo, usando gestualidad sardónica y caricaturizando viñetas maritales que producen el “hey, eso me pasa a mí, yo lo hago”, independientemente de esto, sería difícil precisar si se logra producir un insight en el púbico. Lo que si es seguro es que la risa peruana, que es la más fácil de producir (por razones psicodinámicas) aflora y ennublece la visión. Lo más probable es que en el Perú la psicología se está empezando a consumir más como un espectáculo que una aplicación terapéutica.